Autor: krissiaquesney

El silencio también mata (Krissia Quesney)

El silencio también mata, ¿saben? El silencio asfixia y distorsiona. El silencio frustra cuando no es después de una caricia o un beso, o previo a ello.

El silencio, menudo sentimiento regordete en la garganta de aquellos a quienes nos resulta difícil exteriorizarnos, frustración para aquel que espera una palabra de nuestros labios, para quien trata de comprendernos, de conocernos.

Los poetas, los escritores, los creativos y aquellos que sufren por dentro una maraña de batallas épicas y sin fin, todos aquellos que sufrimos de esta catástrofe del silencio gordiano acumulado en nuestro ser, haciendo presencia con una maraña de ideas, miedos y sensaciones, sabemos que una fobia solo se erradica enfrentándola.

¿Qué hay de quien desea expresar su ser? Estamos quienes no podemos contarle a los demás lo que somos, lo que pensamos, y lo que nos da batalla en nuestro interior, ¿Por qué? Si la gente común y corriente lo hace, pues bien, para esto se requiere estar roto. Roto del alma, tanto como un buen poeta nacido para ello. Roto o rasgado en algún momento de su vida, que sabe el contraste de la felicidad y la amargura, y ha aprendido a ver la vida de distinto matiz.

Hay quienes gozan del silencio, pero también estamos quienes somos consumidos por él, como una braza abriéndose paso entre la piel, el miedo que nos convierte en tartamudos quedándonos sin la palabra precisa, y con el sentimiento de que al hablar ponemos en manos de quien escucha una parte de nosotros, y temer ser destruidos.

Tunguska Electronic Music Society

Krissia Quesney

El universo en él (KrissiaQuesney)

Él, una razón más para creer en la magia. Un motivo más para sonreír por la mañana, y para añorarlo por la noche.
Él, quien con su abrazo juntó todas mis partes rotas, quien con su beso aminoró mis miedos, y con su sonrisa arrulló todos mis silencios, y me engordó los sentimientos.
Él, se los presento, quien juntó las estrellas del cielo y las encendió en mi habitación. Que se apasiona conmigo,pues yo lo calmo,pues yo lo alivio. Mi refugio,mi lugar favorito.

Y es que mis demonios no podían ser mas inquietos, y les llego él, con su infierno, y a mis ángeles con su cielo.

Y nos vamos de la mano, por las hermosas veredas de nuestros silencios, esquivando ensuciar la complicidad de nuestro tacto, por ahí, debajo del cobijo de la oscuridad, con algo más que no sean nuestros labios.
Sepa usted que el universo tiene lugar en él, con sus miles de galaxias en esos intensos ojos, y todas las estrellas en su sonrisa,y la maravilla de su oscuridad, eso que hace de él lo que es,su ser. El reverso de esa sonrisa, de esa persona, también la amo.
Acaricia con sus dedos mi rostro, me desordena. Me revolotea el pensamiento, aún estando tan lejos.
Si tan solo él sintiera lo feliz que me hace…

Krissia Quesney

No me preocuparía (Krissia Quesney)

 

No me preocuparía desgastar mis labios, siempre y cuando fuera pronunciando un Te amo. Tampoco me molestaría perder la razón un poco, volverme un tanto loca otro poco, si mis locuras tuvieran ocasión en tus días, en tus noches.

No me preocuparía de pelear con mis demonios internos, siempre y cuando ellos ganen cuando de robarte un suspiro se tratase…

No me preocuparía si con tu mirada se me entrecortara la respiración, ni siquiera un poco aun cuando mis sentidos perdieran el control, siempre y cuando el pretexto de tu mirada sea únicamente descifrarme…

No me molestaría, no realmente, el hecho de que me necesites, en medida de lo que me ames, porque sabría que hay algo en mi que a ti te parece indispensable.

No me preocuparía de entregarte el alma en mis besos, ni terminar en el fuego de este juego quemándome de amor…No, ni un poco.

Me preocuparía tener que extrañarte algún día, lanzar mis suspiros al viento y no saborear tu gélido aliento, odiaría aún más que preocuparme el hecho de no alcanzarte, tener que perseguirte sin derecho a reclamarte. Me molestaría gravemente siquiera imaginarme que jamás te tendría, o que tenerte a milímetros de mis labios y respirar tu aliento sea solo una más de mis fantasías…

 (Krissia Quesney)

A él (Krissia Quesney)

 

Le había dicho ya muchas veces a mi corazón lo lejos que debía estar del amor. Triste, pero real. Es que no es fácil lidiar con las heridas del pasado, cuando estas han sido tan profundas. Te levantas, sí, pero las cicatrices quedan, y cuando estás por cometer el mismo acto, te la piensas dos veces, aun cuando sea algo bueno.

Lo cierto es que, fríamente, había dicho adiós al hecho de enamorarme, sin saber que ya estaba hundida en ese sentimiento. No lo sé, creí en la frase que dice ”repítete una mentira mil veces hasta que sea verdad”.

Y que todo nazca de una amistad, que siempre fue tan incondicional y diferente a las demás, es aún más maravilloso. Y aun habiendo errores en el trayecto, de eso se trata vivir.

Y se siente extraño decir que hoy he caído rendida a sus pies, que es él quien ha podido llegar a ese corazón amurallado y asustado.  Es extraño saborear un nuevo amor, pero sobre todo más extraño aún verlo todo tan diferente, tan sincero, tan tranquilo y ver una versión propia tan diferente. ¿Es que acaso he madurado? ¿o tal vez él revolucionó todo en mi ser?

Y aunque es temprano para decirlo, le agradezco por mostrarme esta versión del amor que yo no conocía, una versión bonita, tranquila y protectora, diferente de la destructiva.

Aunque es pronto, le quiero.

Aunque es inexplicable, le extraño.

Y aunque seamos nuestros, no nos poseemos.

A él le agradezco por mi sonrisa.

(Krissia Quesney)

Dulce amor (Krissia Quesney)

Qué increíble es, lo que un roce de manos, puede llegar a hacer. Qué bello resplandor emana de su piel, ahí, cuando estamos tirados bajo la sombra de los árboles, yo en su regazo y el acariciando mi cara…un resplandor de vida, de felicidad que hacía tiempo no miraba en él.

¡Qué alegría! poder estar entre sus brazos de nuevo, poder verle a los ojos y encontrar mis sueños, y en mis sueños tenerle de a noche, en mi realidad tenerle de a día. Usted, espero me disculpe, querida Luna, pero él ha logrado desviar mi mirada de usted por las noches, y le veo el rostro por ahí entre las estrellas…

Se me escapaban ya los sentimientos, dejándome caer como si fuera de hierro…y él llegó de nuevo, para alborotarlo todo, y aquí entre el terremoto, yo le quiero.

Qué ganas de comerle la sonrisa, qué pavor de sentir el rechazo. Y aunque él al final se fuera, y quedara yo por debajo de mis pies ahogada en su ausencia, los recuerdos felices, las sensaciones que  él me regala día con día, valdrán la pena.

Qué bello es estar de este lado, y no allá, donde anhelaba tenerle. Y ahora si que me quedo sin palabras, cuando el profundiza en mis ojos y con una sonrisa torcida me dice de su amor. Y su sonrisa, esa tan sincera, tan del alma, que le llega hasta los ojos, me tiene enamorada.

Dulce amor, no te vayas, no me dejes, no te escapes con mis sueños que yo ya a ti me entrego. Mira ya que lejos has llegado, que me has hecho hablar del amor y sus encantos…

Dulce amor,no eres mi prisionero, eres libre porque amo tu vuelo, pero mi amor, yo siempre anhelo tu regreso.

(Krissia Quesney)

Tu mirada en las estrellas

Es curioso, ¿sabes?, verte cada tarde, cada mañana y en cada sueño, y a pesar de todo voltear y ver al cielo resplandeciente, contemplar las estrellas, y percatarme de que sigue tu mirada en ellas…

Resulta tétrico, ver como tu mirada mentía, a pesar de todo lo que la gente dice de que los ojos son el reflejo del alma, pues me atrevo a decir que careces de una, o tienes una muy bien entrenada. Mas no me atrevería a decirte que aun te amo, a pesar de todo, a pesar del llanto.

También me convencí de que tengo una replica tuya en mi alma, algo adherido a ella como la cascara a una naranja, como un coral a su playa, y los peces que son tu calma y mi anhelo, alimentándose de mi amor y tu desprecio.

Si, tengo una réplica tuya, lo sé perfectamente, porque siempre estas en mi mente, aun cuando no quiero, aun cuando duele, y yo que soy experta en levantar muros, los que puse entre tú y yo no quedaron firmes, y puedo escuchar tus risas, tus susurros pidiéndome que te espere, que te extrañe, que no te olvide, que aun te ame. ¿Voluntad? La verdad no lo sé, pero algo me ha detenido de saltarlos.

Y te veo a lo lejos, y veo tus ojos tristes, incluso cuando sonríes, tu figura es muy distinta a hace unos meses, palidece tu carisma…sé que intentas ahogar tus penas en alcohol, y también sé que ellas terminan ahogándote a ti…solo a lo lejos puedo verte, y rogarle al cielo te permita respirar…

(Krissia Quesney)

Adoraba cuando mentías (KrissiaQuesney)

Imagen

Photography by: J. Luis Solorzano

Él me miraba con esos intensos ojos marrones, con toda la fuerza que su mirada podía arrojar sobre mis indefensos sentimientos, como si supiera de que se trataba el juego le respondí la mirada…De pronto comencé a temblar y mis latidos se sentían mas sofocantes, no pude evitar lanzar un suspiro e inspirar su aliento…tan cálido…tan lleno de todo y a la vez de nada…en ese momento no pude recordar el por qué no debía estar en esa situación, él me manejaba con su mirada, manipulaba mis sentidos y yo era plenamente consciente de ello…

Adoraba que me mintiera, no tanto como adoraba el creer que todo era verdad, pero era precisamente eso lo que me hacia adorarlo aun más a él…Ya me sabía el final de la historia y su continuación, y por más que dolieran sus mentiras sabía que dolería más despertar de aquel sueño, aquel donde yo era parte de sus días, y me dolería aun más perder todo lo que ya disfrutaba aun cuando fuera una interminable falsedad…De tal forma me tenia hipnotizada, que en ese momento me hallaba perdida, no podía pensar en nada más que no fuera besar sus labios y jugar sus cabellos entre mis dedos. ¿A caso importaba algo más? Si para el término de esta historia habré perdido de cualquier forma, ¿tenía alguna importancia resistirme a este embeleso? Pensé que algún beneficio tendría que sacar y muy a pesar de los intentos de mi raciocinio, finalmente el corazón fue quien dictó sentencia…

Pasaría mil noventa noches entre desvelos, sollozos y canciones tristes, sostendría mis melancolías con mis manos y arrullaría aquellos sueños de los que jamás quise despertar, iría por los lugares que nos contemplaron con los gestos llenos de romanticismo buscando tu perfume… pero todo era algo por lo que valía la pena pasar, torturarme mil noventa noches era fácil de pagar por saborear tus labios carmesí…

Dispuesta a cumplir mi condena me arrodille ante tus pasiones, me lancé a saborear tus labios y me hundí entre tus brazos mientras la ternura de tus caricias me hacía  enloquecer. No pude evitar sentirme diferente, mientras acariciaba tu rostro, ya entre los primeros rayos de luz, pude notar que no era yo misma, mi corazón había cambiado su lugar a uno más cercano a tu lado, y ahí se pensaba quedar…Fue ahí donde todo comenzó a cambiar, donde abrí los ojos enormes a la realidad y, como agua fría recorriendo mi cuerpo, me estremecí ante tal situación… me había enamorado…no, amaba a un hombre que no sentía lo más mínimo por mí, tal vez solo compasión pero nada más, y me sentí desfallecer por unos momentos, me ahogué en mis intentos por calmar el dolor. Con la certeza de que saldría adelante, me dispuse a retirarme… era un juego que no pensaba continuar, ya había cedido a mis tentaciones y había cumplido el capricho de mi corazón por sentirse amado aun cuando falso fuera, ahora era tiempo de volver a ser yo misma…

Krissia Quesney

Por fin convenc… (KrissiaQuesney)

 

Por fin convencí a la Luna de dejarme verte a través de ella. Me comentó que en tus noches enredado yacías al lado de las estrellas, brillando en el halo de tu luz, destellando por tus suspiros de anhelos entrecortados.
Me di cuenta de lo importante que era encontrarte, y a pesar de eso yo no lo sabía. La Luna prosiguió en sus descripciones, intentando venderme la tortura de olvidarme de ti y tus mil reproches cada Luna llena, aullando, rasgando y encontrándote entre un par de piernas caramelo.
Por fin, le hice entender que sin tener un corazón yo ya te amaba, y si mi sangre fluía al parecer por mi cerebro no hacía reparos, pues no razonaba, no funcionaba. Me había convertido en un caminante un tanto loco y apasionado. Comprendió, al fin, que solo te necesitaba a ti, no a tu corazón, yo amaba tu alma, no tu género. Amaba tu luz, tu poesía y tu sonrisa, no amaba tu amor.
Por fin, la Luna comprendió, y ahora me ilumina la habitación con tu presencia, entrando como rayos de luz entre mis cortinas cada noche, incluso entre la llovizna…

(Krissia Quesney)

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