Le había dicho ya muchas veces a mi corazón lo lejos que debía estar del amor. Triste, pero real. Es que no es fácil lidiar con las heridas del pasado, cuando estas han sido tan profundas. Te levantas, sí, pero las cicatrices quedan, y cuando estás por cometer el mismo acto, te la piensas dos veces, aun cuando sea algo bueno.

Lo cierto es que, fríamente, había dicho adiós al hecho de enamorarme, sin saber que ya estaba hundida en ese sentimiento. No lo sé, creí en la frase que dice ”repítete una mentira mil veces hasta que sea verdad”.

Y que todo nazca de una amistad, que siempre fue tan incondicional y diferente a las demás, es aún más maravilloso. Y aun habiendo errores en el trayecto, de eso se trata vivir.

Y se siente extraño decir que hoy he caído rendida a sus pies, que es él quien ha podido llegar a ese corazón amurallado y asustado.  Es extraño saborear un nuevo amor, pero sobre todo más extraño aún verlo todo tan diferente, tan sincero, tan tranquilo y ver una versión propia tan diferente. ¿Es que acaso he madurado? ¿o tal vez él revolucionó todo en mi ser?

Y aunque es temprano para decirlo, le agradezco por mostrarme esta versión del amor que yo no conocía, una versión bonita, tranquila y protectora, diferente de la destructiva.

Aunque es pronto, le quiero.

Aunque es inexplicable, le extraño.

Y aunque seamos nuestros, no nos poseemos.

A él le agradezco por mi sonrisa.

(Krissia Quesney)