¡Oh bambasú de los adioses!
Si hoy se mata por no nacer,
¡como celeste adelanto
al abismo!
Pues Ella, nariz de garabato
y esbeltez de cucaña,
trae maquilladas las arrugas…
Primero,
con flores y asteriscos.
¡Ah negro pregón, encargos
de mercado!
¡De feriados luceros!
Luego,
como semillas de granizos,
como sorprendidas hojas
y frutos disecados por el viento
caen, implumes,
sus afortunados deudos.
Después,
tierra asfixiada de sueños…
¡Blancas mariposas!
¡Y encantadas palabras
al vuelo!
Finalmente,
la lluvia bendice y lapida
el traslúcido panteón
de la carne.
¡Adiós, amor!¡Trémulo San Vito
de los cementerios!

(Amellastre)