Amor, oculta esencia de misterios.
Hoy, sosegado, puedo confesar
mis búsquedas y extravíos.
En el mar de tortuosos azules.
En la tormenta de sigilosos rayos.
En la soterrada mina de ilusiones.
En la selva inhóspita de los sueños.
En el traidor volcán de espesa lava.
En la abrupta montaña de nevadas crestas.
En el sinuoso río de renovadas aguas.
En la fresca cascada de salutífero hielo.
En el citarino viento de sublimes presagios.
En el canto volátil, prisionero de amor.
En la página sacra del eterno poema.
En las notas pentafónicas de la gaita bulliciosa.
En las octavas airosas de la soñadora guitarra.
En el doble interludio del piano señero.
En la oración nocturna pletórica de ruegos.
En el susurro enternecido.
En el llanto silente. En el ahogado grito.
En la indiferencia cauta. Pero ya ves…
Un solo movimiento del alma,
un pequeño giro de cálculo,
y tuve la clave…
Estamos a bien,¡amor de los amores!

(Amellastre)