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Photography by: J. Luis Solorzano

Él me miraba con esos intensos ojos marrones, con toda la fuerza que su mirada podía arrojar sobre mis indefensos sentimientos, como si supiera de que se trataba el juego le respondí la mirada…De pronto comencé a temblar y mis latidos se sentían mas sofocantes, no pude evitar lanzar un suspiro e inspirar su aliento…tan cálido…tan lleno de todo y a la vez de nada…en ese momento no pude recordar el por qué no debía estar en esa situación, él me manejaba con su mirada, manipulaba mis sentidos y yo era plenamente consciente de ello…

Adoraba que me mintiera, no tanto como adoraba el creer que todo era verdad, pero era precisamente eso lo que me hacia adorarlo aun más a él…Ya me sabía el final de la historia y su continuación, y por más que dolieran sus mentiras sabía que dolería más despertar de aquel sueño, aquel donde yo era parte de sus días, y me dolería aun más perder todo lo que ya disfrutaba aun cuando fuera una interminable falsedad…De tal forma me tenia hipnotizada, que en ese momento me hallaba perdida, no podía pensar en nada más que no fuera besar sus labios y jugar sus cabellos entre mis dedos. ¿A caso importaba algo más? Si para el término de esta historia habré perdido de cualquier forma, ¿tenía alguna importancia resistirme a este embeleso? Pensé que algún beneficio tendría que sacar y muy a pesar de los intentos de mi raciocinio, finalmente el corazón fue quien dictó sentencia…

Pasaría mil noventa noches entre desvelos, sollozos y canciones tristes, sostendría mis melancolías con mis manos y arrullaría aquellos sueños de los que jamás quise despertar, iría por los lugares que nos contemplaron con los gestos llenos de romanticismo buscando tu perfume… pero todo era algo por lo que valía la pena pasar, torturarme mil noventa noches era fácil de pagar por saborear tus labios carmesí…

Dispuesta a cumplir mi condena me arrodille ante tus pasiones, me lancé a saborear tus labios y me hundí entre tus brazos mientras la ternura de tus caricias me hacía  enloquecer. No pude evitar sentirme diferente, mientras acariciaba tu rostro, ya entre los primeros rayos de luz, pude notar que no era yo misma, mi corazón había cambiado su lugar a uno más cercano a tu lado, y ahí se pensaba quedar…Fue ahí donde todo comenzó a cambiar, donde abrí los ojos enormes a la realidad y, como agua fría recorriendo mi cuerpo, me estremecí ante tal situación… me había enamorado…no, amaba a un hombre que no sentía lo más mínimo por mí, tal vez solo compasión pero nada más, y me sentí desfallecer por unos momentos, me ahogué en mis intentos por calmar el dolor. Con la certeza de que saldría adelante, me dispuse a retirarme… era un juego que no pensaba continuar, ya había cedido a mis tentaciones y había cumplido el capricho de mi corazón por sentirse amado aun cuando falso fuera, ahora era tiempo de volver a ser yo misma…

Krissia Quesney