GUITARRA
Poesía

Delirios del sol que ya antes del sueño
había forjado su vena de cantos,
la luz que abrigara febril a las sombras
y al beso marchito que yace en las voces.

Tu pecho bermejo conoce fragancias,
retazos de paz, sitios y paredes
donde se desvisten de pieles los cuerpos
para darle paso al verbo dormido.

Pequeña sonrisa, clara primavera,
errante pegaso que sigue vibrando
desde las oscuras regiones del alma,
crecida de río que no extraña cauce.

Cuando se sostengan tus notas de fuego,
de vida y tristeza, en las manos limpias,
sabrás que han parido los años futuro
y un acorde claro de nuevas promesas.

(Ricardo Gálvez)