ciudad dresde  y poemas en mundos propios

ciudades

 

Hoy nos llega la calle y sus decires,
sus pregones de humo,
sus siluetas, sus babeles alzadas desde el frío
y las luces de un tiempo que prefiere
la ternura del plástico,
el geranio comprado
en las grises aceras de los markes;

hoy pisamos unidos el cemento,
las paradas de buses, los tranvías
y el sonido del hierro que nos deja
sus esquirlas de sombras en las sienes,
mientras todas las rutas,
horizontes de sangre,
se desvisten atentas al horario.

Pero siempre volvemos
al exilio del sol en los pueblitos,
esa vieja estación que mis raíces
soportaron desnudas;
al valor de sentirme, de sentirnos, una sed con la tierra,
una sed que predice la llegada del agua a través de los astros,
mientras tu beso funde,
nítida, soleada,
la señal del amor a mi sonrisa.

(Ricardo Gálvez)