Me deslizo en tus piedras
y amamanto mi sed entre tus aguas,
sola visión que calla cuando tiemblan mis párpados
y la noche florece y se agiganta.

Desde un tiempo comulgo con las horas
que detienen su paso mientras corres,
floreciendo desnuda, por los valles convulsos de mis manos.

Simple raíz de musgo que prefiere
escalar tus paredes, tus cascadas,
llega mi labio roto por la sombra
y destierra su miedo en tus latidos.

(Ricardo Gálvez)