poesía urbana y social

poema y guerra

Habitamos los cerros y quebradas;
nuestros sueños eran alforjas
siempre llenas y altivas.
Los verdes cafetales y el silencio bermejo
ocultaron los pasos, suaves pasos
para desafiar a la muerte.

Habitamos el sitio donde todos los lamentos
saldrán desde la tierra, sorprendidos
por el milagro de la vida en nuestra sangre,
y con el temblor en las manos
seguimos los caminos, silenciosos
para sorprender al destino.

Habitamos el corazón del enemigo
y su diario millón de proyectiles,
sus fusiles, sus bombas, su emboscada,
y desde la humildad de un bolso negro
despertamos la noche, gigantescos
le asestamos un golpe de vida a la muerte.

(Ricardo Gálvez)