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Hijos del maíz los Mayas. Supieron que  el tiempo afecta la mente, y además  mezclaron enigma en proporción justa.. el resultado es  el control sobre nosotros:  El veintiuno es el fin dijeron. Menos mal que a buena mañana me he dado cuenta de la farsa. Los Mayas, se han reído  siempre de nosotros y nosotros  gran respeto que les profesamos, incluyo en ello a mi amigo Gálvez, el gran hermano..¿saben quien es Gálvez?  ya les contaré…. ahora  les sigo aclarando el asunto este de los Mayas y el  fin del mundo según los Mayas. Quiero que me acompañen (uno por uno, mejor)  y vayan conmigo ahí merito en ese tiempo  en que el astrónomo Maya estaba concentrado haciendo el calendario….. fijémonos bien, el astrónomo era un  sabio,  y aparte de sabio tenía plante de sabio, dignidad de sabio, sacerdote Maya a carta cabal, dueño de   la sabiduría ancestral de su pueblo.. concentrado, bebiéndose una infusión que le  aclaraba más sus  sentidos, (puya, no invita)  y lo cual, indudable le permitía,  aplicarse en propiedad al asunto que le ocupaba que era armar el calendario Maya.

 El Popol Vuh, hace unos amagos en explicar el asunto, pero no lo hace, pues al mismo seguramente le hace falta la parte aquella donde  Hunahpú e Ixbalanqué, se pelean al modo Maya; además no se aclara nada sobre el  tzolkin que tiene de 260 días, ni su  relación con la cadena del ADN. Puro misterio. De ahí que debemos  distinguir entre los Mayas terrestres y los Mayas galácticos. Dicen, en todo caso, que  Fray Bartolomé de Las Casas, descubrió el secreto y el mismo está bajo resguardo en  el Vaticano;  es frecuente que algún cardenal sea  sujeto de conspiraciones en la  sorda lucha  que existe entre las sectas cardenalicias para hacerse con el secreto, pues teniéndolo; se revela la verdad del cosmos.  La joda está en que la maldición dice que el que  vea la revelación, muere fulminantemente… y es un derecho del Papa  abrir la caja de pandora o no abrirla;  dicen que el Papa bueno nomas agarró el cargo, corrió a  ver que decía y ¡zas¡ se  lo llevaron los  Mayas galácticos… Juan Pablo II, tan sonriente y prudente,  no cedió a la tentación, por eso su pontificado duró lo que duró…  a don Benedicto le deberían aconsejar que vaya  ver que hay ahí… tal vez  ya en la casona  del mero, le  digan que si hay purgatorio y que si hubo mula y buey.. ¡miren que meterse con el nacimiento de Jesús¡.  Pero bien volvamos al caso que nos ocupa, los mayas  y su ociosidad que nos tiene  pensando en el Baktum.

Agarramos con las manos en la masa al  sacerdote Maya;  hemos visto que  escribió el calendario, y lo hizo bien, pero vio que era muy serio y dijo, un poquito  de sarcasmo no caería mal, ¿lo has oído verdad? , mirale la sonrisa de  picaro,  mira como  puso  los símbolos Mayas de tal manera que  al ser leídos por los “entendidos en la materia” la interpretación  fuera dispar, al ser dispar,  llamaría la atención, al llamar la atención, la gente hablaría de ello, al hablar de ello la gente pensaría, pero lo importante  sería, que  al final de los tiempos,  donde hay hombres hombres, hombres mujeres, mujeres mujeres, mujeres hombres y cualquier otra combinación posible,  supieran que  hace un mundo,  hace tantas eras, hubo un pueblo, los Mayas, y que fueron tan san vergones, que nos han afectado nuestro tiempo, colándose en sus rendijas, y ahora mismo hablamos de ellos  de  como nos vieron la cara.. ¡infelices, felices¡¡.  

 Como resultado de nuestra investigación resulta que el veintiuno solo habrá un salto cuántico de un día a otro;  el que no  salte bien, caerá de manera irremediable al abismo, seguirá latiendo su corazón, pero su conciencia  quedara en el limbo   de los mayas galácticos, que usan esas conciencias como energía  imbecilica. La gracia está en que el  veintiuno saltemos bien, y ya…….. así amaneceremos bien el veintidos.  Este mensaje debe repetirse en cadena,  por lo menos a veinte personas de este mundo, porque  de no hacerlo o de cortar la cadena, no tendremos energía para   dar el salto y  vamos a perder la conciencia.. y ya saben que en guerra avisada no muere soldado.

(Carlo Elías)