Has construido con paciencia
Tantas pinceladas de silencio
Que al venir yo y hacer recuento
Me pierdo, en el laberinto; en el recuerdo.

Ninguna forma existe de apuntarme
En las muecas y signos que has forjado
Y que dejados libres al viento
Hacen prisión de mi pensamiento;
Y sin decir nada que se escuche
Vago inerme, sin cuerpo;
Y lo que es peor,
Voy y vengo buscando mi alma;
Que queda guardada en algún resquicio,
A la espera de tu honda palabra,
que traduzca como un juglar ;
tus cuentos , decires y juramentos
y así que me libre, que me diga,:
cuanto tiempo aún debo esperar
a que contestes, y que cures
mi anemia de tu voz;
que conjures mi odisea;
dando paso a que crea
en tu cariño, en tu espera,
solo así mi cuerpo y alma;
será el de antaño:
el que alegre
ha evocado tu nombre exacto,
y que navega apacible en este universo.

(Carlos Elías)