Poesía

Ahora que comulgas
con esta tierra madre de cielos despejados,
sabrás de las parcelas
y los sueños robados por los ríos,
por los hombres,
por el vicio que grita mientras toma
forma de cabalgata negra
la esperanza;

y sabrás que nos sudan,
todavía,
infinidad de lágrimas
ahí dentro,
en ese espacio roto donde sufren
los hombres su futuro,
en esos graves rostros
que pasean al sol
sus tristezas de siglos desolados;

que no puedes
dormirte en los caminos,
y que existen tatuajes
de sangre que predicen la sequía,
otra muerte corriendo por las calles y cerros.

Y sabrás del Mozote y su memoria,
del Sumpúl ahogando a nuestra savia.

Ahora que te acercas
con las manos desnudas
hasta esa madre agraria donde gimen
retazos de este cuerpo,
debes saber buscar, entre todas tus cosas,
esa mirada verde que los brazos precisan
para poder sentir
sus venas renovadas.

(Ricardo Gálvez)